Por el Mono de la Pila
Hace unos dÃas en una charla con un amigo me enteré de un inconveniente que hubo de sufrir recientemente, y que dada su relación con el objeto del Mono y contando, claro está, con su permiso, quisiera compartir con todos Ustedes: (Llamémoslo Juan) llevó su averiado procesador de alimentos a un pequeño taller de reparaciones eléctricas y electrónicas, para que tras revisarlo, le presupuestaran el valor del arreglo. Juan entregó su procesador y a cambio obtuvo un recibo donde se incluÃan su nombre, su teléfono de contacto y la referencia genérica del electrodoméstico que dejaba.Luego de dos dÃas, uno más que lo acordado, volvió al taller donde habÃa dejado el procesador. Esta vez fue atendido por una persona distinta a quien lo habÃa recibido dos dÃas atrás. Juan le explicó a que iba y le entregó el recibo que le habÃan entregado. Esta persona ojeó el recibo y luego alargó la mano para tomar un procesador que estaba sobre uno de los estantes del taller. Acto seguido le explicó a Juan que ellos no podÃan repararlo, que lo mejor era que lo llevara al taller oficial de Phillips. Juan tomó el aparato, lo introdujo en una bolsa y se marchó rumbo a su casa. A la noche, cuando su señora le preguntó sobre la respuesta del taller, Juan le comentó lo que allà le habÃan dicho. Su señora buscó la bolsa donde estaba el procesador, lo sacó, lo revisó, lo ojeó, lo tocó, y dijo: -¡pero este no es nuestro procesador! Juan, entre no entendiendo y no creyendo lo que su mujer decÃa, se acercó a ella para tratar de comprender mejor lo que pasaba. -Mira, este no es nuestro procesador.- Repitió su esposa mientras señalaba una hendidura en la cubierta del electrodoméstico, que Juan sabÃa bien el suyo no tenÃa. No prejuzgar es difÃcil, por esa razón lo primero que pensaron ambos fue que la gente del taller los habÃa engañado. Luego de los achaques y los reproches, Juan quedó en que volverÃa al taller al dÃa siguiente para que le aclararan qué habÃa pasado. La respuesta que obtuvo fue simple: ese es su procesador. ¿Sobre la hendidura? Bueno, según me dijo, le explicaron que el electrodoméstico venÃa "sellado", y que justo debajo de donde estaba ahora el orificio, es donde habÃa que buscar el tornillo escondido que permitirÃa poder abrir el aparato. Verdad o mentira, lo cierto es que Juan no tenÃa la forma de demostrar que ese no era su procesador. Por un lado, no tenÃa en sus manos ni siquiera el recibo que le entregaron el dÃa que dejó el electrodoméstico, y por el otro, el recibo sólo darÃa constancia de que lo que habÃa dejado era un procesador Phillips, nada más. Puede que en el tallercito a donde fue Juan no le hayan mentido, puede que de verdad sea su procesador, sin embargo, a Juan y a su esposa siempre les quedará la duda. ¿Moraleja?... "Lo que no se puede probar, no existe". La próxima vez que tengan que dejar un electrodoméstico en un taller (o cualquier otra cosa en cualquier otro lugar) para ser revisado o reparado, procuren al momento de hacerlo, recibir una constancia donde se certifique, lo más explÃcitamente posible, la naturaleza del bien que dejan: marca, modelo, color, referencias, seriales, etc., etc., etc.; y si siendo del caso, deben devolver dicho recibo, no está de más que conserven para Ustedes una copia del mismo. No es nada complicado? nada del otro mundo ¿o si? Recuérdenlo, si no queremos que nos jodan, que nos tumben, si no queremos terminar quejándonos con el Mono, lo primero que hay que hacer, es no dar papaya.
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Imagen 2, licenciada bajo creative commons, tomada de flickr.com. Autor: Stefanie & Samuel.