"Bésame con ese pésame de las tragedias"
Junio. Vacaciones cerca y yo terminando trabajos con ojeras, secuelas de largas y tediosas noches imsomnicas. Es natural en mi sufrir esos desvarÃos: dormir es un lujo para mi y me lo puedo dar con ayuda de alguna pastilla relajante o fuera de tensiones. Este no es el momento ni la hora. Tengo mucho trabajo y dormir es secundario. Igual, si me echara ahora mismo y cerrara mis ojos, no dormirÃa. Mi cabeza está en otro lado, no muy lejos.
Fue en noches imsomnicas donde recibà la descarga electrica y su rostro, con cerquillo refinado, apareció en mi mente. Sin razón ni proposito. Me sentÃa extraño. Callado, taciturno, naufrago de ideas. Era ella: la sonriente damisela que me hizo pasar excelentes momentos y es una de las pocas con la que estuve un tiempo y me arrepiento de no haber arriesgado más...aún cuando podÃa desatarse la hecatombe.
Madrugada frÃa y triste, la pena en ristre y yo sin lustre. De pronto, recordé algunos momentos felices que pasé con ella: Ella me esperaba afuera de su colegio y nos ibamos caminando hasta el paradero, tomábamos el carro y le daba un par de besos sublimes. Nos ibamos a nuestro parque secreto por treinta minutos o un poco más porque "mi mamá me matarÃa si llego tarde". Yo la miraba y sonreia con sinceridad. 30 minutos se pasan volando pero ella se iba conmigo en el auto de regreso, solo que en mi mente.
Dificil olvidarme la primera vez que la và salir del colegio: se le veÃa guapisima enfundada en un uniforme escolar impecable, con blusa afuera y la chompa de talla más pequeña disponible...solo que a ella le quedaba grande. El sol sobre su rostro, el cerquillo a un lado, los aretes de estrellita, libros en su mochila grande. Sus ojos mirandome, esperandome. Un beso mio. Un beso suyo. La vida no es fácil pero sus besos eran mis analgesicos.
Ella era frágil, de espalda femenina y pequeña, cintura colegial, ojos que martillan y aretes de astros. Ganchos de colores adornaban su cabello como cereza en el pastel. Sonrisa amplia cuando nos sentamos a conversar, ojitos de tristeza cuando me abrazaba en las despedidas. Voz que provoca, me arrepiento de no haberla abrazado lo suficiente.
Recuerdo cuando le pedà que se arriesgue por mi y ella aceptó con los ojos brillosos y su cabello negro resplandeciente. Me enamoré de ella. Descubrà la alegria detras de sus besos, entre sus manos pequeñas confundidas con las mias. El cielo fue testigo de nuestro secreto y lo sellamos con un beso. El que falló fui yo: mis problemas me ganaron la batalla.Es increible como el tiempo te juega triquiñuelas para que, tal vez, trates de enderezar tu vida. Lo unico malo es que la situación es más complicada y solo te toca aprender de los errores.
Cuando me fuà me prometà que iba a volvery, timidamente, se lo dije. Ella me prometió q me iba a esperar. Cuando llegue a casa me di cuenta que esta vez yo si cumpliré lo que dije y que ella quizá no. Pisé tierra: No soy el único hombre en su vida, no puedo pretender serlo para siempre.Ya no la veo, solo tengo la estela de su recuerdo rondando por aquÃ. Los tiempos han cambiado, la gente mira hacia otros horizontes. Hoy solo quise recordar que fue ella para mi, a quien dediqué escritos, besos y viajes largos solo para verla.
Ahora soy un pararrayos que recibe descargas de su presencia, la recuerda en madrugadas, enamorado solo en silencio y consciente de la lejanÃa existente. Ojala todo hubiera sido diferente.