AstinusPunk. Blog de Libros de Ciencia Ficción, Fantasía y - 01-06-08 13:39
El Hobbit de J.R.R. Tolkien

Libro de fantasía clásica por excelencia, junto con su más famosa continuación, El Señor de los Anillos. En este libro conocemos a Bilbo Bagins, el alegre hobbit que disfrutaba de las aventuras y que por la intervención de su buen amigo El Mago Gandalf, termina convirtiéndose en un famoso buscador de tesoros.




Para la convocatoria de MUF (Maratón Universal de Fantasía) comenzamos con La Fundación, de Asimov; y seguimos con otra primera parte de una saga, esta vez de fantasía, que se ha convertido en más que una historia, más que una serie de libros y más que una película: El Hobbit, de J.R.R. Tolkien.


Título: El Hobbit.

Autor: John Ronald Reuel Tolkien.

Año de publicación: 1937.


Este libro tiene un aire infantil apenas existente en El Señor de los Anillos. Un agradable sabor a cuento de hadas. Aquí conocemos Hobbiton, el pueblo de los pequeños hobbits, y nos sumergimos en su forma de vida y sociedad. Nos instalamos en la residencia de Bilbo Bagins y experimentamos junto con él su antinatural deseo de salir de su poblado y descubrir el mundo. Antinatural, pues los hobbits no suelen ser aventureros ni sentir la fiebre por descubrir nuevas tierras. Son seres hogareños que transcurren sus vidas en la paz y seguridad que les brinda La Comarca.

La historia, simple mas no predecible, está escrita bajo el formato de muchas novelas de aventuras, con viajes a tierras legendarias e inhóspitas, héroes valientes y villanos malvados.  Nuestro protagonista Bilbo se une a un grupo de enanos, liderados por el heredero al reino Thorin, que junto al mago Gandalf se encaminan a la Montaña Solitaria para encontrar el tesoro del antiguo reino de los enanos. Es interesante ver cómo Tolkien maneja a sus personajes para tejer una historia nada ingenua a pesar de estar llena de troles, dragones y magia. Gandalf, el veterano mago, juega un poco el papel de catalizador astuto e ingenioso sin llegar a ser un impertinente titiritero, dándole así un toque de madurez y, al mismo tiempo, locura a esta un tanto traviesa historia. Es este juego de sabiduría y charlatanería lo que ha hecho de Gandalf un estereotipo usado en muchas novelas de Espadas y Hechicería. También encontramos en Bilbo y sus compañeros enanos ese romántico anhelo del aventurero que busca un tesoro y que está dispuesto, no sin temor, a derrotar al gran Dragón y devolver las cosas a su posición normal y correcta.



Este grupo vive grandes aventuras hasta alcanzar su meta, donde Smaug, el dragón, protege las joyas que ahora considera de su propiedad. Es en esta historia donde Bilbo encuentra el anillo que luego nos atrapará junto a Frodo en el viaje hacia Mordoc. También aquí conocemos a Golum, ese personaje siniestro carcomido por su ambición, egoista y con su enfermiza obsesión por un anillo. La interacción entre Bilbo y Gollum se desarrolla en el momento y lugar indicado, y sirve quizás para explotar otro recurso muy común en historias infantiles: los acertijos.



El Hobbit resulta una lectura entretenida y muy fácil de leer. Cargada de magia y lugares interesantes. Con personajes que no mantienen esa visión blanco y negro de un mundo de buenos y malos, a pesar de que muchos utilicen el término "mundo tolkiniano" para referirse a esa batalla épica entre los muy muy buenos y los muy muy malos. Tolkien perfila esa idea, la mantiene -no lo niego- y la enriquece hasta transformarla en algo nuevo. Quizás el pecado está en la absurda moda de copiar al maestro en estilo y ambiente, lo que ha producido miles de libros de magos, dragones y elfos sin ningún aporte real. Pero ¿a quién quiero engañar? Muchas de esas novelas-copia resultan entretenidas, y para el lector que desea evadirse por unas horas en mundos maravillosos no resultan ser ningún desperdicio. 

Aunque siempre habrá algo de Tolkien que muchos escritores profesionales no pueden aportar: La habilidad de un filólogo para crear un idioma coherente y realista que dejó un aporte importantísimo al género y le que le dio a La Tierra Media la cualidad de ser creíble y tangible. Esto sin mencionar las teorías que relacionan el momento histórico en el que fueron escritos estos libros y el paralelismo que algunos lectores han logrado extraer entre Tierra Media y la Europa sacudida por la Segunda Guerra Mundial. Son detalles que aportan mucho a una historia que parece enriquecerse año tras año y que sin duda -tal vez más tarde de lo esperado- elevó el género fantástico a un sitial más literario y respetado. 


Libros como El Hobbit despuntan junto con muchos otros dentro de la literatura infantil. Con personajes que no intentan ser un modelo para el joven lector, sino protagonistas  de una historia rica, con reacciones y emociones muy humanas. Y son este tipo de libros los que tanto el lector joven como el adulto disfrutan sin sentirse defraudados. El Hobbit, Las Crónicas de Narnia, Alicia en el País de las Maravillas o más recientemente La Materia Oscura, nos adentran en mundos fantásticos sin encacillarse en personajes intachables que siempre saben qué hacer o que siempre hacen lo correcto sin pensar jamás en violar las reglas. Son historias con personajes adaptados al mundo en que viven, pero con defectos y mañas que complementan sus personalidades, y con cualidades que le permiten vencer las vicisitudes. 

Es aquí cuando podemos comparar El Hobbit con libros infantiles como Harry Potter, tanto o más popular pero sin gozar del estatus literario del primero, a pesar del Premio Hugo otorgado al cuarto libro de la serie Harry Potter y el Cáliz de Fuego. En la saga de Rowling tenemos un niño mago protagonista que no parece tener nada de malo, sin mañas más que una que otra travesura y con un buen corazón y gran valentía. Un protagonista medido para serlo, donde al final podríamos describirlo como se describe a cualquier niño bueno de cualquier historia. Quizás sean esos detalles los que hagan de Tolkien o  C.S. Lewis grandes maestros de la literatura fantástica y a J.K. Rowling una maestra de la comercialización. ¿Cómo saberlo? O quizás Rowling escribió lo que todo niño deseaba leer: sobre un niño normal y corriente en un mundo cargado de magia. 






Muchos lectores de El Señor de los Anillos pasan por alto El Hobbit, quedándose con la famosa trilogía. Quizás ahora que se prepara la película basada en esta historia muchos se animen a leerla. La película se estrenará en 2011 y no estará dirigida por Peter Jackson, como los fanáticos esperaban, sino por Guillermo del Toro, director de películas como Hellboy o El Laberinto del Fauno. Se habla de Ian Mckellen en su papel de Gandalf y de Andy Serkis, el mismo actor que interpretó a Golum en las trilogía de Jackson. 


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