Las bolas chinas están experimentando una gran difusión en los últimos años. El secreto de su éxito radica en su precio de venta al público razonablemente asequible, un funcionamiento sencillo y la garantÃa de silencio y discreción que comporta su utilización. Pero, por encima de todo, si algo ha puesto en boga las bolas chinas de nuevo, porque la verdad es que son casi más viejas que la agricultura, es la extraordinaria capacidad de estimulación erótica que pueden provocar en su portador. Las bolas chinas son simplemente dos bolas del tamaño de una pelota de ping pong unidas por un cordel fino, al extremo del cual encontramos una anilla que facilita su extracción. Generalmente son metálicas o de plástico duro, aunque suelen estar recubiertas de látex o silicona. La gracia del asunto es que en su interior encontramos unas bolas más pequeñas y de mayor peso que, con el movimiento, golpean las paredes y producen un efecto vibratorio muy placentero, similar a una masturbación larga y estimulante. La mayorÃa de ellas tienen un uso vaginal, aunque también las hay anales y, fruto del buen hacer de los departamentos de I+D de la industria juguetera erótica mundial, también es posible encontrarlas con vibración incorporada. Lo más de lo más, vamos. Por cierto, sé de unas chicas de Barcelona que organizan talleres de fabricación casera de juguetes eróticos en los que se construyen sus propias bolas chinas con, atención, la bolita que se encuentra en el interior del ratón de los ordenadores. Auténtico reciclaje industrial con fines eróticos. Ser alternativo es lo que tiene.A pesar de su nombre no está muy claro si su origen es chino o japonés. Quizás se llamen "chinas" a causa de la clásica simplificación de todo lo asiático en "chino", al estilo Torrente o Enrique y Ana ("Disco chino filipino", cantaban, años ha). Sea como sea, sus dos denominaciones técnicamente orientales, Ben Wa o Mieng Ling, parece ser que las primeras usuarias de las bolas chinas fueron las geishas japonesas. Se las introducÃan en la vagina y se mecÃan durante un par de horas hasta llegar al orgasmo. Las geishas tienen pinta de tener muchas horas muertas, por lo que muchas mujeres en la actualidad sustituyen el éxtasis contemplativo por la realización de cualquier tipo de actividad diaria con las bolas puestas, ya sea dirigir un consejo de administración, pasear al perro o bajarse al súper. Algunas amigas mÃas, además de la cafre de las llaves, reconocen haber pasado grandes momentos de excitación morbosa en público y sin que nadie se entere. Bueno, la verdad es que por lo visto sonrÃes más de la cuenta? Además de esta finalidad lúdica y eróticamente privada, las bolas chinas tienen una función dilatadora y preparatoria antes de las relaciones sexuales. O sea, que no sólo pueden emplearse con fines masturbatorios, sino que su uso favorece y mejora el coito ya que las vibraciones internas que se producen al llevarlas estimulan la vagina aumentando la lubricación natural de sus paredes. También es interesante remarcar el uso médico que tienen las bolas chinas, especialmente a la hora de realizar ejercicios que refuerzan y fortalecen el suelo pélvico y los músculos internos de la vagina en todas aquellas pacientes que sufren de incontinencia urinaria o que han sido madres recientemente.Fuente TAGS: bolas chinas, juguetes sexuales, erotismo, sexualidadExpertos en temas sexuales. Esperamos su consulta o comentario