No me gustan los absolutos, pero parece que todo tiene un principio y un final (excepto Dios).
Actualmente, estoy frente a la experiencia de muerte más cercana de toda mi vida. Mi padre cada dÃa se consume más y al parecer sólo nos quedan los cuidados paleativos.
Hace quince minutos le dije a ese señor que sabÃa que era el momento para decir adiós. Me respondió con un "aja" y le hice presente mis buenos deseos hacia su persona (yo no miento más que en casos de urgencia), él los correspondió educadamente( de seguro,el sà mentÃa).
Nunca, de veras, nunca, quise que nuestra cuento termine de esta manera. Nunca pensé ver a mi padre postrado en una cama con agujas incándole el brazo.
Jamás temblé tanto como hace un rato.
Me gustarÃa tener la certidumbre de que un dÃa será Mi dÃa. Me gustarÃa estar pequeña y comer chocolates con mi papá. Quisiera volver al 26 de enero y aprehender de la noche anterior los mejores segundos.
Nadie más me comprará muchas golosinas, pues nunca tendré otro progenitor ni tampoco, un individuo particular que me observará de esa manera por la mañana.