Hace 75 millones de años un soberano galáctico llamado Xenu confinó en la Tierra a los "thétanos", malvados espÃritus que hasta nuestros dÃas infectan las psiqués de los hombres, causando males que sólo pueden curarse con mucho dinero y sesiones de "clarificación". Esto, que podrÃa parecer un cuento de ciencia ficción, no es otra cosa que el postulado de la Iglesia de la CienciologÃa, una secta que por medio de amenazas y extorsiones, ha construido un imperio económico conquistando a estrellas de Hollywood, empresarios y polÃticos de todo el mundo.
Tom Cruise, Dustin Hoffman, Nicole Kidman, Oliver Stone, Constantin Costa Gravas, Larry King, Mario Puzo, Aaron Spelling, Gore Vidal... todos comparten fama y fortuna, pero además un lugar en la Iglesia de la CienciologÃa.
La noticia
Los seguidores de la secta volvieron a ser noticia la semana pasada al lanzar manotazos de ahogado ante la negativa del gobierno alemán de permitir a sus miembros participar en cargos públicos dentro del poder Ejecutivo o en partidos polÃticos.
Una resolución impulsada por el presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara Baja, Ben Gilman, y el senador Mike Enzi, quiere obligar al gobierno del canciller Gerhard Schroeder a ceder en su postura, solicitando la intervención del mismo Bill Clinton.
La noticia, que ha agitado ?sin alterar? el escenario de la polÃtica internacional, ha vuelto a poner en tela de juicio las actividades del grupo que sufrió anteriores percances en España y Francia, donde atravesó varios juicios acusado de ser una secta cuyo verdadero objetivo es el de ganar dinero, mediante la captación de adeptos entre personas con enfermedades o problemas laborales o psicológicos.
Los orÃgenes
Según un reporte de La Vanguardia de Barcelona, la "doctrina" de la secta surgió en la imaginación de su fundador, Ron Laffayette Hubbard, un escritor de ciencia ficción que nació en Nebraska en 1911. Con el fin de captar adeptos, Hubbard mezcló la fantasÃa de sus novelas con la realidad.
Cura costosa
En su obra más conocida "Dianética: La ciencia moderna de la salud mental", Hubbard dice que "nos podemos liberar de nuestras psicosis si nos enfrentamos a los incidentes traumáticos o anagramas que bloquean nuestra mente". Según el fundador, liberarse de estos es muy fácil, pero muy costoso ya que implica una "audición" con la ayuda de un "audÃmetro" de hasta 5 mil dólares. Sin embargo, el curso completo que concluye el "camino de purificación", implica expulsar todos los anagramas que, similares a los traumas freudianos, "son producto de los errores cometidos en vidas anteriores". Hoy, eliminar todos los traumas del presente y pasado puede costar más de 80 mil dólares.
Ovejas famosas
Por ello, la campaña proselitista de la CienciologÃa apunta generalmente a "las ovejas con cascabel" y con dinero. "Si consigues que las ovejas con cascabel te sigan ?decÃa Hubbard?, te seguirán todas". AsÃ, en 1955 pretendió convencer a Ernest Hemingway, Orson Welles, John Ford, Pablo Picasso y Walt Disney, y aunque ninguno de ellos aceptó, 40 años después la lista de sectarios impresionarÃa a cualquiera.
La cantidad de "estrellas" vinculadas a la secta en los últimos tiempos, evidencia su poder y capacidad de presión sobre el "star-system". Medio Hollywood está convencido de que la "conversión" de John Travolta a la secta le ha procurado nuevos papeles cuando estaba al borde de la extinción profesional.
Único objetivo
"Dinero, dinero, dinero. Haz que te lo den, consÃguelo. Sea como sea, haz dinero". Con estas palabras ?siempre según La Vanguardia? Hubbard habrÃa señalado su principal objetivo. Para ello, la cúpula de la CienciologÃa habrÃa creado Sterling Inc., una ramificación de la secta que chantajeaba odontólogos adictos a las drogas hasta que, tiempo después, fue descubierta. Más adelante, crearon Narconón y Health Med, empresas internacionales de fachada que servÃan también para captar y extorsionar toxicómanos, con la excusa de proporcionar un "tratamiento redentor".
Frente europeo
Los tratamientos de la CienciologÃa, sin embargo, no han sido muy acogidos en Europa donde destacadas personalidades los han rechazado. En los últimos años, los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Francia, Klaus Kinkel y Hervé de Charette, compartieron sus posiciones al respecto. El ministro francés se unió a la "aprensión" de los alemanes hacia la secta, mientras que Kinkel se refirió a una carta publicada en el International Herald Tribune y firmada por una larga lista de estrellas, en la que la secta se presentaba como vÃctima de una persecución similar a la del holocausto judÃo.
"La carta es un insulto a las vÃctimas del nacionalsocialismo", afirmó Kinskel.
Los casos de Alemania y Francia son solamente un capÃtulo en la guerra psicológica que la CienciologÃa libra ante la opinión pública mundial. Por ahora su credibilidad parece poder mantenerse... pero no por mucho tiempo.