Compartir, estar con los afectos, disfrutar a pleno del escaso tiempo libre, salir a correr... Qué eligen los argentinos (y qué dicen los especialistas) a la hora de procurar ser más felices.
Mariana Verón es soltera, tiene 30 años y dos trabajos para poder mantenerse. Dice que no entiende de política, pero que sabe que las cosas no andan bien. En momentos de incertidumbre, su refugio son los afectos. "Lo que más placer me da en la vida es juntarme con mi familia y mis amigos. Soy muy pegota y ellos me ayudan a sobrellevar los trances difíciles", cuenta, recién llegada a su casa de Belgrano, después de 12 horas de trabajo. También le gusta leer, dice que la relaja y la saca de contexto. "Voy al gimnasio y ando en bicicleta con amigos los fines de semana. Me gusta sentirme bien, hago deportes, como sano y medito."
El argentino es un eterno Ave Fénix. Es que las sucesivas crisis del país lo ponen a prueba todo el tiempo. Como una profecía, cada tanto, una descomunal avalancha ensombrece a la sociedad en su conjunto, sumergiéndola en las turbias aguas del desasosiego, la angustia y la desesperanza. Aunque al cabo de un corto tiempo los argentinos comienzan a emerger de las profundidades para ponerse nuevamente de pie. Y así, década tras década.
(continúa)
La Nación -Revista-