No parece que se divierta y tampoco divierte a nadie. Muy al contrario, enfada a su público que ya no le perdona sus desplantes, uno tras otro, día tras días.
Ya no hacen gracia sus excesos con las drogas ni con la bebida. Simplemente el cuerpo ya no la aguanta. Está acabada.
Ahora intenta aislarse en una casa de campo, pero... en fín, suerte.
Tampoco parece muy preocupada por la estética. Yo tampoco, ni por la suya ni por la mía.
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