Probablemente en su pueblo se les recordará, como cachorros de buenas personas. Que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas. Probablemente que todo eso debe ser verdad, aunque es más turbio cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son y a quién sirven cuando alzan las banderas. Hombres de paja que usan la colonia y el honor, para ocultar oscuras