Las re-evoluciones tecnológicas tienen que ver con avances en las industrias de la comunicación, el entretenimiento, la salud, infraestructura productiva y transporte, entre otras. Las concretizaciones de esta revolución forman parte de nuestra cotidianidad. El celular, como lo definirÃa el presidente de una empresa surcoreana de teléfonos móviles, es la "navaja suiza del siglo XXI", comparándola asà con aquella navaja, que es también destornillador, sacacorchos, palillo de dientes, corta uñas, lima, tijera, etc. El celular de hoy es también videograbadora, nano-computadora, cámara fotográfica, radio y televisión. En un futuro cercano podremos programar en nuestros celulares toda una gama de pelÃculas, telenovelas y noticieros de interés particular, naciendo de esta manera el concepto de televisión personalizada. El digitalizar mensajes por celular se ha convertido en una verdadera obsesión para los adolescentes y jóvenes de hoy, granjeándose con ello el adjetivo de la "generación de los pulgares", por la fluidez de los mismos, cuando de chatear se trata.
El I-Pod, la nano-gigantesca consola del siglo XXI, es otra de las necesidades creadas de mayor aceptación de nuestro tiempo. Sus miles de canciones, de igual número de autores(as) y cantantes, estallan en los tÃmpanos de nuestros hijos e hijas, representando para ellos y todos los que lo utilizan, su estéreo personalizado. William Stanton, uno de los gurús de la mercadotecnia actual, nos ilustra en su libro Fundamentos de Marketing, como gracias a la "tecnologÃa del tacto", se simula presión para producir sensaciones relacionadas con el tacto. Una aplicación de ella es su incorporación a los videojuegos, en los que los bastoncillos de mando dan la sensación a los jugadores de un escollo y tope en la calle o de la fuerza centrÃfuga de una curva cerrada. También se ha desarrollado a partir de esta tecnologÃa, un mercado de dispositivos para capacitación médica. Simuladores quirúrgicos dan a los estudiantes de Medicina la sensación de sentir y ver lo que ocurre dentro de un paciente durante una operación. Y simuladores de inserción de agujas crean la sensación de una aguja que se introduce en una vena. Se están buscando nuevos usos para esta tecnologÃa del tacto. Algún dÃa, podremos observar cómo un comprador de ropa de Nicaragua "sentirá" una prenda de vestir, ofrecida en China, Italia o Francia, a través de su computadora personal o laptop.
(Fuente de la Informacion-28/07/08)